REZAR CON LAS ESTACIONES DEL VÍA CRUCIS

     El ejercicio del Vía Crucis no es de ayer ni de hoy, es de siempre. Siempre vamos a recibir la gracia cuando acompañemos a Jesús en sus momentos finales. Las circunstancias se vuelven críticas y Jesús se muestra tal y como es, el Hijo amado que confía plenamente en el Padre. 

     Es un camino de cruz transido por la confianza, una confianza plena en el Padre que nos conduce hasta su seno de amor. Pedagogía ascendente que comienza en el tribunal del procurador romano y culmina, entre el cielo y la tierra, en las manos del Padre.

    En este vía crucis intentaremos unir la piedad que brota de las tradicionales estaciones con textos bíblicos que den el sentido último de las mismas: conocer la voluntad y el amor de Dios. Además se han incluidos resonancias sálmicas, resonancias en los Padres del Desierto y de la Iglesia, diversas actividades complementarias y algunos textos de otras tradiciones religiosas.

Dios, con su Palabra, nos va enseñando la ciencia de la cruz: “El lenguaje de la cruz es, ciertamente, un absurdo para los que van por senderos de perdición, más para nosotros, que estamos en camino de salvación, es poder de Dios” (1 Cor1,18).

El Vía Crucis o camino de cruz es una de las más antiguas devociones practicadas por los católicos en todo el mundo. Consiste en acompañar a Jesús en sus horas finales, pasión y muerte. Se estructura en catorce estaciones o momentos de reflexión desde la oración en el huerto de los olivos y prendimiento hasta la sepultura. El nombre de estación viene del hecho de que en cada acontecimiento del camino de la cruz se hace una “parada” para la meditación y oración.

El origen de esta devoción hay que situarlo en Jerusalén, en la época del emperador Constantino. Era la práctica piadosa que realizaban los peregrinos que llegaban a la Tierra de Jesús y recorrían “la vía dolorosa” o camino que Jesús tuvo que realizar desde que es sentenciado y cargado con la cruz hasta el lugar de la crucifixión.

Desarrollo del taller

Cuestionarios, sugerencias y trabajos voluntarios para profundizar en los temas tratados. Reuniones de zoom con los coordinadores y alumnos

Durante 10 semanas se enviará, por email, un nuevo tema con propuestas y con los comentarios a los trabajos de los alumnos recibidos.

Coordina el taller Pedro Álvarez Tejerina, secretario de los Amigos del monasterio y coautor, junto con sor Ernestina, de diferentes libros de espiritualidad.


Precio: pago único 25 €


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